Sunday, September 25, 2011

Trampa aurífera

Trampa Aurífera

Por Andrés F. Guevara B.

El oro es símbolo de lujo, estirpe y poder. Y, salvo que seamos mineros o joyeros de las esquinas perdidas del centro de la ciudad, nuestro contacto con el metal precioso es limitado. Una medalla de bautizo, un hombre aguerrido que a destiempo busca emular la dentadura de Pedro Navaja.En Venezuela, el oro cobró auge en los últimos días por dos razones fundamentales: primero, el anuncio del gobierno de que moverá las reservas internacionales; segundo, la declaración presidencial en la que se proclama la nacionalización de la exploración y explotación del oro criollo.

Por la magnitud de lo que implican las reservas internacionales, valga decir, la última línea de defensa con la que cuenta un Estado para cumplir sus compromisos financieros con el mundo, el tema ha sido ampliamente desarrollado. Por su parte, la nacionalización del oro, una nacionalización más para el listado, pasó por debajo del tapete.

Precisamente por el bajo perfil que ha tenido la nacionalización del oro conviene revisar con detenimiento el tema, porque como reza el viejo dicho “el diablo está en los detalles”.

La nacionalización del oro se presenta como una solución para combatir las mafias y el contrabando desarrollados en el sureste venezolano. Egregias intenciones. Pero, ¿realmente tendrá sentido y coherencia la “nacionalización” del oro para semejantes cometidos?

Dejando a un lado nuestra historia constitucional –muy rica e ilustrativa en relación con el modo en que el Estado venezolano ha tratado el tema de las riquezas minerales y el subsuelo en general– en la actualidad la explotación del oro nacional es una actividad fuertemente regulada y controlada por el Banco Central de Venezuela (BCV) y el Ministerio del Poder Popular para las Industrias Básicas y Minería (Mibam).

Veamos. Según la Ley de Minas de 1999 la explotación ilegal de minerales se sancionará hasta con multa de 200 Unidades Tributarias. Adicionalmente, la Resolución del BCV No. 10-07-01 en su artículo 1 establece textualmente: “Las personas naturales o jurídicas, autorizadas por la autoridad nacional competente para comercializar oro y sus aleaciones, en barras, fundido, amonedado, manufacturado o en cualquier otra forma, deberán ofrecer obligatoriamente en venta al Banco Central de Venezuela al menos el cincuenta por ciento (50%) del total de su producción aurífera”. El 50 % restante de la producción, señala el artículo, podrá exportarse previa autorización del BCV. En caso de no ser exportado deberá ofrecerse en venta en su totalidad al BCV.

Hemos citado dos regulaciones vigentes de un largo listado de normas relativas al oro en Venezuela. De ellas se desprenden algunas conclusiones importantes: (i) para explorar, explotar y comerciar oro en Venezuela se requiere autorización del gobierno; (ii) no existe una venta libre de oro en Venezuela. Es obligatoria la venta del oro al BCV; (iii) de incumplirse estas disposiciones existen sanciones que deben ser aplicadas.

Expuesto este marco regulatorio nos preguntamos nuevamente: ¿No serán suficientes estas normas para combatir las mafias y el contrabando que se apoderan de la producción aurífera venezolana? ¿De dónde vendrá la falla? ¿De las regulaciones existentes o de la falta de voluntad política para imponer las sanciones a quienes cometen los ilícitos?

Pareciera que la omnipresencia del gobierno en la producción aurífera lejos está de ayudar al desarrollo próspero y lícito de la industria. La corrupción y la ineficiencia, males consabidos de la administración actual, no escapan del esquema planteado.

El problema, sin embargo, no es solo de mafias y contrabando. La pobreza imperante en las zonas aledañas a las áreas de producción aurífera es notoria. Estos espacios, además, están plagados de prostitución, narcotráfico, tráfico de personas.

Creemos que si las autoridades centraran sus esfuerzos en controlar y sancionar las irregularidades en vez de buscar controlar todo el proceso productivo, otros serían los resultados. Venezuela, sin lugar a dudas, es un país con un potencial inmenso en cuanto a materia mineral se refiere. La industria del oro y la explotación de otros minerales pueden fungir como puntal para la imperativa diversificación que requiere nuestra economía.

Viene a nuestra mente una famosa frase de Tácito: “El oro y las riquezas son las causas principales de la guerra”. ¿Podrá su libre comercio garantizarnos la paz?
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Artículo originalmente publicado en la revista Guayoyo en Letras: http://www.guayoyoenletras.net/?p=14481

Saturday, September 24, 2011

Just a brief answer

Political debate is essential in a democratic society. Below you will find my answer and comments regarding the reflection made by Gustavo Rojas Matute, a good friend, economics professor at the UCAB University and member of Primero Justicia, a Venezuelan political party.

Your comments, dear reader, are welcome :)
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Gustavo:
It’s very interesting your proposal. I would like to share some thoughts in connection with the matters that we are discussing.

I will summarize your arguments as follows:
(i)                  First: there’s no probe that cutting taxes implies economic growth.
(ii)                Second: Government should invest in education and technology, based on the assumption of a long-run view of development.
(iii)               Third: Libertarianism/anarchist ideas in pure state constitute an utopic idea. 

Despite there’s not probe that cutting taxes increases economic growth, we should ask likewise if there is such a probe regarding raising taxes. Don’t take me wrong but it is hardly conclusive that government expending (which is based precisely in taxes) will bring prosperity and development.

It is obvious that government requires taxes (in fact, classic liberalism was conceived under a tax existence assumption) to handle the proper duties and obligations of every administration. However, bear in mind that every cent that is taxed goes out from your pocket towards the commission of the commission from governmental bureau. What does that mean?

Republicans tax policy constitutes a direct response to Obama’s tax millionaire-blaming campaign. Both parties lost from sight that is not the raising or cutting what matters most, whether why if you’re are “rich” or “poor” you must bear the burdens of others. The real challenge in tax policy lies in the respect of the equality before the law.

I agree that government in the real world can’t be separated of major investments. It’s is obvious that US must improve its labor force and make it more competitive. Why should I pay to an American worker in Detroit more than a Chinese worker located in Beijing? Education is key here, right. That’s what allows you to be a highly prepared Pdh in chemistry rather than a mere technician that may be easily found around any Asian country.

Notwithstanding these ideas, I believe that a highly governmental investment in education involves some risks: (i)the creation of a morally-neutral individual; (ii)stand up for a ideological uniformity directly connected to governmental ideas (death penalty, abortion, gay marriage). Regarding the technology issue, the same conclusions must be applied.

Now (and briefly) I recognize that Reagan’s administration was wildly criticized because of its military spending. However, and the numbers are there, further governments (both Rep and Dems) increased such expenditure without generating the same positive effects that Reagan administration gave to the American people. What differenced Regan’s from its successors? The idea of a limited government, whenever such idea was possible and not a fantasy.

As a conservative –I believe that I fit more as a conservative than as a libertarian- I also believe that ideas must be proven by the fire of reality to face their endurance. Rafael Tomás Caldera, the Venezuelan Philosopher said that life consists in solving problems, but once they are apparently solved, they reappear and must be solved again. With taxes and job creation this quote surely applies.

Regards,

Andrés F. Guevara B.

Tuesday, September 20, 2011

BRICS y ayuda europea.

El día de hoy nos encontramos con esta interesante noticia publicada en el Wall Street Journal, según la cual los países emergentes ("BRICS") condicionarán su ayuda a Europa en tanto cuanto el viejo continente resuelva su problema de deuda soberana. Todo un reto si tomamos en cuenta el riesgo -a mi juicio casi inminente- de default que tiene Grecia, y el efecto dominó que esto generará en otras economías de la región muy vulnerables. Quién lo diría, Europa dependiendo de la buena fe del Estado brasileño y su compra de bonos europeos.

Sunday, September 18, 2011

Constitution Day

El 17 de septiembre de 1787 los padres fundadores de Estados Unidos firmaron su Constitución. En Venezuela el evento pasó por debajo de la mesa. Lógico si se considera que nuestro país tiene asuntos más prioritarios de los cuales ocuparse.

Sin embargo, vale la pena rescatar la significación de este acto. Por ello me pareció conveniente dejarles este video preparado por la gente de Heritage.


Saturday, September 17, 2011

Normas e intervención

Normas e intervención
Por Andrés F. Guevara B.

En un país desprovisto de memoria histórica es bueno desempolvar al menos algunos recuerdos de nuestra memoria financiera. ¿Recuerdan los meses finales del año 2009? Sí. En una guerra sin cuartel, el gobierno venezolano intervino las casas de bolsa con la excusa de acabar con el mercado permuta y la “inflación” que estos especuladores producían sin cesar. Pero el torbellino no se detuvo ahí. En la misma temporada, sin respiro, el acorazado encarnado en la Superintendencia de las Instituciones del Sector Bancario intervino varios bancos.

¿A qué viene todo este recuento? Al hecho de que el 9 de agosto de 2011 en la Gaceta Oficial No. 39.731 se publicaron las Normas Relativas al Proceso de Intervención de las Instituciones que Operan en el Sector Bancario Venezolano y Personas Jurídicas Vinculadas (“Normas”). Estas Normas vienen a regular todo el proceso de intervención de los sujetos que operan en el sector bancario y las empresas y personas jurídicas vinculadas a dichos sujetos.

En un país en el que la intervención de las instituciones financieras parece una práctica habitual, vale la pena un recorrido por las referidas Normas. Sobre todo, análisis especial merece la figura del administrador y de la junta administradora, sus funciones, deberes y potestades.

¿Cuál es la importancia del administrador? Muy sencillo: el administrador viene a convertirse en una suerte de manager, de gerente que sustituye en sus funciones a los accionistas o directivos que administraban la institución antes de la intervención. El administrador, designado por el Estado, tiene entre sus facultades “las más amplias atribuciones de administración, control, supervisión y vigilancia, incluyendo todas las facultades que la ley o los estatutos confieren a la asamblea, a la junta u órgano de administración, al presidente o presidenta y demás órganos de la institución bancaria intervenida” (Normas, Artículo 5).

Hasta aquí pareciera que no hubiera mayor problema. Después de todo es lógico pensar que los interventores tengan un margen de maniobra lo suficientemente amplio para llevar a buen puerto a la institución intervenida. De sus decisiones, actuaciones e informes depende la rehabilitación del banco o su posterior liquidación.

Pero hay un aspecto que pasa desapercibido: los administradores de los bancos intervenidos no son Catón ni Jesús de Nazaret. Comúnmente, su probidad ha sido cuestionada e incluso se han hecho recurrentes las denuncias en los medios de comunicación social relativas a casos de corrupción e irregularidades administrativas.

Popularmente, a los banqueros se les critica su falta de escrúpulos en el manejo de los recursos ajenos. Pero son dueños de un negocio y asumen sus ganancias y pérdidas (aunque a veces, claro está, no de la forma más honrada). ¿Pudiera extrapolarse ese grado de diligencia y cuidado que debe tener un banquero al sigilo de una junta interventora nombrada a dedo por el gobierno?

Entre la gama de poderes que las Normas le confieren al administrador, este puede adjudicar directamente los activos propiedad de las instituciones bancarias a los organismos públicos, privados y personas naturales que, mediante escrito motivado, soliciten la compra de dichos activos (Normas, Artículo 37). Es decir, que si alguna de las personas que leen este escrito desea comprar una pintura que adorna la sede de una entidad bancaria en liquidación, basta simplemente dirigir un escrito a la junta administradora para que esta venda una propiedad que no le pertenece. Todo bajo una aparente racionalidad motivada.

Los accionistas del banco intervenido también se ven perjudicados en este esquema, puesto que los administradores-interventores tienen el poder de obligar a reintegrar el capital social perdido del banco y, de ser el caso, cubrir las pérdidas que existan. En caso contrario el administrador podrá subrogarse los poderes de la Asamblea de Accionistas y decidir sobre los puntos que eran objeto de esta Asamblea.

¿Y qué tal si las pérdidas que sufre el banco se deben a una política monetaria equivocada (responsabilidad exclusiva el Estado venezolano)? ¿Deberán los banqueros, los accionistas y propietarios de las instituciones financieras sufragar los desaciertos originados por decisiones gubernamentales erradas?

Las líneas expuestas no buscan un examen exhaustivo de las Normas de intervención recientemente promulgadas. Si buscan realzar, no obstante, el enorme poder que tienen los interventores estatales al momento de realizar sus funciones. Los bancos y demás instituciones financieras no escapan, de este modo, a regulaciones tendientes a un enorme grado de discrecionalidad que lejos de fortalecer la actividad financiera, la debilita.

En el entretiempo, Venezuela clama por instituciones financieras que permitan el fomento del ahorro, la creación de capital, el crecimiento de la inversión. En la práctica lo que impera es el desorden, el caos y la corrupción. Pésimas semillas para la germinación de un país.
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Artículo publicado originalmente en la revista Guayoyo en Letras: http://www.guayoyoenletras.net/?p=14083

Friday, September 09, 2011

A la deriva

A la deriva
Por Andrés F. Guevara B.

Agosto comienza con el mundo financiero convulsionado. Y es que tan solo en la primera semana del mes vacacional se han desarrollado más acontecimientos económicos en el mundillo de Wall Street que en toda una década. Las bolsas más importantes del mundo se desploman, Standard & Poor’s le rebaja la calificación “AAA” a la deuda de Estados Unidos y, por si fuera poco, el Banco Central Europeo, en otro intento más de querer rescatar del caos a los países de su región, señala que comprará los papeles de la deuda española e italiana.
¿Por dónde empezar? Esta es la pregunta clave. Y lo primero que debemos decir es que aún es muy pronto para establecer conclusiones definitivas. Lo que sí parece seguro de esta situación es que hoy se derriba el mito según el cual los gigantes financieros nunca caerán. En el mundo de los números quien hace las cosas mal sufre las consecuencias. No importa que el chivo expiatorio resulte la economía más grande del mundo, la receta keynesiana, la ayuda gubernamental.

La siguiente pregunta es mucho más alentadora. Al menos se proyecta hacia el futuro. ¿Qué pasará con el mercado de capitales mundial? Y es aquí donde nos atribuimos el papel de visionarios. Creemos que, pasada esta oleada de incertidumbre, los mercados se reorientarán a nuevos espacios: lo que fue la pujante bolsa de Nueva York, Londres, Hong Kong  o Frankfurt pasará a ser el emporio de Río, Seúl, Mumbai o Shangai.

No es casualidad, por ejemplo, que las monedas de estos países se hayan venido fortaleciendo en comparación a las divisas tradicionales. Los inversionistas perciben que la compra del real brasileño puede resultar un activo más seguro que el dólar estadounidense o el alicaído euro. Por supuesto, un real fuerte puede perjudicar los intereses –exportaciones– de países emergentes como es el caso de Brasil, y si bien ya el gobierno brasileño se encuentra trabajando para evitar que su moneda se revalorice, el campanazo ya se dio, y el mundo lo ha escuchado.

En este contexto de mercados emergentes conviene preguntarse qué sucede en el caso venezolano. ¿Se observa a Venezuela como un potencial centro de refugio para inversión?

Consideramos que existen dos aspectos fundamentales que deben evaluarse llegado el momento de ponderar la repercusión de la reciente caída de las bolsas mundiales. Primero: (i) las posibles variaciones que presentará el precio del petróleo; segundo (ii) la cotización que tendrán los papeles de la deuda venezolana en los mercados internacionales.

Bien sabida es la dependencia que tiene Venezuela de los precios del crudo y cualquier embate que sufra la valoración del oro negro repercutirá en la vida económica del país. Por otra parte, en un plano de gran incertidumbre como el que se presenta en el corto y mediano plazo, estimamos que los inversionistas pueden observar dos escenarios para los papeles venezolanos: primero, la posibilidad de ver  los títulos con desconfianza en virtud de la situación político-económica que atraviesa el país. En segundo lugar, es posible que los inversionistas consideren a los papeles venezolanos como una buena opción para refugiarse, puesto que a pesar de lo volátil de la situación nacional, la deuda venezolana está respaldada por las reservas petroleras que ostenta el país.
En este sentido, si bien Venezuela no tiene la mejor situación financiera, su dependencia  petrolera en la coyuntura actual pudiera servir como salvavidas ante la debacle de los mercados. Esto no puede hacernos olvidar otros datos significativos como sería el caso del  rápido incremento de la deuda externa.

Otra es la perspectiva en relación con el mercado de valores local. La centralización de la compra y venta de títulos por parte del Banco Central de Venezuela, aunado a las regulaciones e intervenciones administrativas que dificultan el funcionamiento de la bolsa de valores, casas de bolsa y sociedades de corretaje hacen de Venezuela un destino poco atractivo para los inversionistas.

En momentos en los que las bolsas de los mercados emergentes pudieran jugar un papel preponderante en la reordenación del mercado de capitales global, Venezuela está perdiendo un golden ticket para convertirse en una de las ciudades financieras más importantes de la región.

Para que esta situación se revierta es imperativo dar un giro a la política financiera venezolana. Somos optimistas. Creemos que en Venezuela existe un enorme potencial para el desarrollo del mercado de capitales. Indudablemente, es un tema de voluntad política. Pero también una cuestión que atañe a todos aquellos a quienes nos concierne el mundo de las finanzas.

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Artículo publicado originalmente en Guayoyo en Letras: http://www.guayoyoenletras.net/?p=13775