Thursday, February 17, 2011

Posible engaño con Certificados de vivienda

Me he visto en la obligación de redactar numerosos “certificados de no poseer vivienda”, documento que necesitan muchos ciudadanos en su condición de refugiados para poder acceder a una vivienda “digna” como consecuencia de la pérdida de sus hogares en Venezuela a raíz de las lluvias de noviembre y diciembre de 2010. 

Originalmente, la base legal de este documento se halla en el Decreto con Rango, Valor y Fuerza de Ley del Régimen Prestacional de Vivienda y Hábitat, Decreto N° 6.072, publicada en la Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela N° 5.889 Extraordinaria, de fecha 31 de julio de 2008 (“la ley”).

Algunas notarías, no obstante, de forma unilateral asumen que esta norma está derogada por las Normas Técnicas sobre Requisitos y Documentación para el Otorgamiento de Préstamos Hipotecarios para Adquisición de Vivienda Principal, publicadas el 11 de noviembre de 2009 en la Gaceta Oficial N° 39.304 (“las normas”).

Al respecto, hago las siguientes observaciones:

1)Las normas no derogan a la ley. Por el contrario, la desarrollan y la vigencia de ambas regulaciones puede observarse en la página web de la Procuraduría de la República. (http://www.pgr.gob.ve)

2)Si se obliga a autenticar el documento con base en las normas, el refugiado expresamente está reconociendo la existencia de un préstamo hipotecario para la obtención de una vivienda.

3)La mayoría de los refugiados NO sabe lo que es una hipoteca ni cuáles son las implicaciones que esta garantía tiene en su ejecución y demás consecuencias jurídicas. 

4)En virtud de ello, se puede presumir que si lo que está detrás de todo el planteamiento habitacional gubernamental son préstamos hipotecarios, les aseguro, amigos, que las famosas viviendas “dignas” serán todo menos gratis… lo cual, al parecer, es lo que se ha querido dar a entender. Lo que es peor aún: con la hipoteca los beneficiarios de las viviendas muy probablemente constituyan una deuda que no pensaban asumir.

Expongo una simple preocupación como operador jurídico. Ojalá y me equivoque. Los ciudadanos más desamparados no merecen ser víctimas de otra promesa incumplida.

Sunday, February 06, 2011

100 aniversario de Reagan

Tal día como hoy, el querido Ronald Reagan estaría cumpliendo 100 años. Para nadie es un secreto. Considero que Reagan fue, by far, el mejor presidente de Estados Unidos en el siglo XX. Heritage Foundation le preparó este vídeo super corto para conmemorar su natalicio una centuria atrás.

Cambio de paradigma

Invito a leer mi último artículo publicado en Guayoyo en Letras, Cambio de paradigma, escrito en el que abordo los principales retos del liberalismo en Venezuela.


El artículo se encuentra disponible en: http://www.guayoyoenletras.net/?p=10052
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Cambio de paradigma

Por Andrés F. Guevara B.

Si queremos salvar a nuestro planeta de la barbarie, lejos de ignorar los argumentos socialistas, es preciso refutarlos
Ludwig von Mises


El epígrafe que da inicio a este artículo, evidencia una de las frases más importantes que haya manifestado el gran intelectual Ludwig von Mises. Y es que, en efecto, si partimos de la premisa según la cual el socialismo es un error intelectual, preciso es refutarlo para impedir que su mensaje, engañoso y tentador, carcoma la mentalidad de los individuos.

El socialismo, sin embargo, a pesar de ser reconocido como un error intelectual, no por ello deja de ser seductor. Para nadie es un secreto la amplia difusión y aceptación que tiene esta forma de pensamiento no solo en las latitudes más pobres del planeta, sino en aquellos lugares donde la preeminencia de la libertad y una sociedad abierta permitió el mayor grado de desarrollo y prosperidad de la especie humana.

Creemos, de este modo, que a la legendaria frase de von Mises, habría que agregar un pequeño apéndice. No basta con refutar los argumentos socialistas, es preciso que la gente comprenda dicha refutación.

Uno de los mayores éxitos del socialismo –tal vez el mayor– se encuentra en la esfera propagandística. Las masas, sin más, aceptan como dogma incuestionable la existencia de derechos sociales, la imperiosa necesidad del bien común, el alcance de la justicia social, la consagración del Estado de Bienestar. Poco importa que la realidad ponga en evidencia que tales consignas son inalcanzables. Una y otra vez, la bandera de las ideas socialistas ondea levantisca sobre los escombros de la soberbia.

Entretanto, los intelectuales partidarios de la cultura liberal han entregado sus vidas a la demostración de cómo el socialismo es insostenible. Ni siquiera filosóficamente. Sin embargo, sus ideas, incluso con su claridad desgarradora, siguen siendo desconocidas e ilegítimas para la inmensa mayoría del colectivo.

No basta entonces clamar de forma obcecada que el socialismo no sirve. Si el interlocutor no entiende –ni comprende– el mensaje, la prédica quedará en el vacío y por lo tanto será inútil.

Esta enseñanza es vital para el caso venezolano y tal vez para toda Latinoamérica. ¿Se pretende desplazar a los socialistas del poder por medios democráticos? Si la respuesta es afirmativa –y debe serlo–, la única manera de alcanzar esta meta es capitalizando electoralmente las ideas liberales.

El reto es enorme. Requiere a su vez de sapiencia y tener una clara lectura de lo que es el país. Porque en política, al igual que en casi cualquier dimensión de la vida, hay que diferenciar entre lo posible y lo probable.

Algunos vislumbran la eliminación del banco central y abogan por un patrón objetivo que sustituya la moneda local. ¿Es posible? Sí. ¿Es probable en la Venezuela actual? No. Ni siquiera el peso de los mejores y más convincentes estudios torcerá esa realidad. Al menos en el futuro mediato. Mientras tanto, el país sufre un control de cambios que desgarra el vientre de las libertades económicas y padece una de las inflaciones más altas del mundo, y con ello, una de las prácticas más antidemocráticas de la historia, al decir del propio von Mises.

Curiosamente, en una encrucijada parecida se encuentra la oposición socialista, la cual de forma poco honesta no deja de sugerir la diferencia entre el socialismo y el comunismo. Ellos prometen el primero. Nosotros padecemos el segundo. Con este argumento, enfilan todo su poder para explicar por qué hay un socialismo “bueno” y “democrático” y por qué el comunismo se diferencia de la tierra prometida.

Dentro de este contexto, se hace imperativo que los operadores políticos tengan la capacidad de leer al país. Fue ese talento el que llevó a Rómulo Betancourt a sentar las bases de la socialdemocracia en Venezuela, y será esta condición la que permita el florecimiento de la cultura liberal.

Caer en el fanatismo, inexorablemente, llevará a la perdición. Si llamar a la “banana” “cambur” es el precio que hay que pagar para estimular la libertad, pues paguémoslo. Si bien es cierto que Confucio llegó a decir que cuando las palabras pierden su significado con ellas se pierde la libertad, también es cierto que dos palabras distintas pueden albergar el mismo significado. Pero una lleva a la ruina. La otra, al triunfo.

Creyentes del libre mercado. Estimulen la demanda de ideas liberales y su oferta será premiada. Eso sí, recuerden que la bandera de la libertad no le pertenece a un solo partido y con su manto no puede arroparse el fanatismo.

Historias de fanáticos… ya hemos vivido suficientes.

Thursday, February 03, 2011

Mi deuda social

Confieso a viva voz que no siento ningún tipo de deuda ni obligación para con la "sociedad". Si tuviese deudas, ello implica que existe una obligación. Toda obligación tiene como correlativo un derecho. Luego, ¿tiene la sociedad derechos sobre mí? No, como tampoco los tengo yo sobre ella. Lo contrario implica negar de plano la existencia de la libertad individual.
Andrés F. Guevara B. "Tupi"