Sunday, March 28, 2010

Los tres cochinitos

Los tres cochinitos

Por Andrés F. Guevara B.

Tres fueron los presos políticos de la semana: Álvarez Paz, Zuluaga y Azuaje. Tres fueron los días decretados como feriado: lunes, martes y miércoles Santos. Ambos tríos constituyen afrentas para Venezuela y manifestaciones deleznables para todos aquellos que creen en una nación libre, próspera y desarrollada.

Los asuetos de última hora representan la cúspide del populismo. Vieja receta cuyos ingredientes ha utilizado incansablemente el socialismo bolivariano. Con un vicio de desviación de poder, el Ejecutivo Nacional motiva su acto para “ahorrar” energía a costa de la productividad. Se promueve la flojera, la improvisación. Surge un olvido culposo que, con un guiño en el ojo, martilla al empresario. No importa, igual, “ellos pueden asumir los costos”.

Se olvidan los porqués. El fin, el telos. Lo que sucede se acepta porque sí. No hay cuestionamientos. Se asienta sin mayor interrogante.

El tema de los presos políticos requiere mayor atención. Un dirigente opositor, un empresario y un diputado sufrieron una flagrante conculcación a sus derechos. Quebranto a su defensa que repercute en toda la sociedad, puesto que estos hombres representan distintos sectores del colectivo.

La ofensa hiere a toda la sociedad porque prohíbe el derecho al disenso, al librepensamiento, a la diversidad. Sólo en sociedades libres el hombre crea, progresa, innova. Es gracias a la libertad que el hombre conquistó el cielo, alunizó y ahora divisa el espacio en busca de estrellas.

La represión se incrementa de forma proporcional a la disminución de la razón y las ideas de los gobernantes. Se está frente a la cara del socialismo real. Sistema de gobierno cuyo epicentro consiste en la quiebra moral del individuo. De sus creencias, sus convicciones.

Hoy, la facultad de pensar en Venezuela tiene un precio: la persecución. Tarde o temprano los ciudadanos se verán acorralados. Porque los hombres no son siervos y ante tantos desmanes y equivocaciones acallar la crítica será cada día más difícil.

En esta disyuntiva, en la que se corren tantos riesgos, el llamado es a recordar que cada preso político es uno mismo. El socialismo no “tolera”. Sólo compra conciencias y realiza alianzas temporales para conquistar sus propios intereses y desechar las piezas y actores que ya no son útiles.

De nada servirá mantener la cabeza gacha. Quienes pretenden conservar sus haciendas, fincas, tierras y empresas a costa del silencio y la moderación, pierden su tiempo. Su actitud pusilánime no amilanará al régimen para destruir la libertad. Al contrario, lo incentivará aún más. Fue Churchill quien definió al apaciguador como “aquel que alimenta un cocodrilo con la esperanza de que se lo coma de último”. Todos somos carnada. Seremos devorados. Con nosotros, nuestra dignidad humana, nuestro derecho a pensar.

Sunday, March 21, 2010

La Asamblea y el futuro

La Asamblea y el futuro

Andrés F. Guevara B.

Adversar al gobierno bolivariano no es tarea fácil. Más de una década en el poder genera experiencia y varios maletines llenos de cuantiosos recursos. Las cosas se complican aún más cuando en el seno de la oposición los intereses chocan y los dirigentes pierden la brújula que debe guiarnos hacia el horizonte democrático.

Con esta antesala se hace necesario plantear cuál debe ser la labor de los nuevos parlamentarios en la Asamblea Nacional. Muchas de las candidaturas han propuesto más leyes. Amnistía, desarme, normas tendientes a la unificación de la familia.

Las propuestas se originan en el hecho de que la mayoría de los venezolanos perciben las leyes como algo positivo. Luego, si leyes es lo que quieren (demanda), leyes es lo que ofreceremos (oferta). Cada ciudadano elige (compra) a su mejor candidato.

Quienes proponen leyes olvidan que cada norma que se desarrolla trae consigo una restricción a la libertad. Y la Libertad es la principal consigna frente al socialismo bolivariano. Adicionalmente, no se puede obviar que Venezuela sufre el fenómeno de la inflación legislativa. Es decir, en nuestro país existen leyes que regulan hasta la forma en la que uno va al baño.

Con tantas leyes existentes, ¿vale la pena producir más leyes? Evidentemente no. En su lugar, los diputados electos, si quieren ser coherentes con los postulados de una Venezuela libre y democrática, deben proceder a una tarea muy simple: derogar la mayoría de las leyes. Sobre todo aquellas que afecten los derechos fundamentales del individuo: las libertades civiles y políticas.

El Estado es el que garantiza el cumplimiento de la ley. A mayor cantidad de leyes, mayor es la incapacidad de la autoridad de controlar los supuestos contenidos en la norma. De allí la irracionalidad de los que abogan por una sociedad planificada en desmedro de la responsabilidad individual.

Una Venezuela sin la Ley RESORTE, sin la Ley de Ilícitos Cambiarios, sin la Ley de Indepavis, sin un Código Penal modificado a la ligera –por sólo mencionar algunos casos emblemáticos– gozaría de mayor seguridad jurídica, paz y prosperidad.

Las leyes son necesarias cuando garantizan libertad. Pero cuando la ley se sobrepone al derecho, la norma pierde su razón de ser. Necesitamos leyes libertarias. Para alcanzarlas, debemos eliminar primero el esquema de opresión generado por el socialismo. Lo dijo Locke: “The end of the law is, not to abolish or restrain, but to preserve and enlarge freedom”.

Sunday, March 14, 2010

Tear Down This Wall

Un discurso que para mí mantiene su vigencia. A casi 25 años de esta mítica alocución de Ronald Reagan en la Puerta de Brandenburgo, todavía existen sociedades con muros que atentan contra la libertad.