Saturday, January 30, 2010

Imágenes de la represión estudiantil

¿Quieres ver cómo el gobierno bolivariano "amplio" y "progresista" reprime manifestaciones estudiantiles pacíficas? Pues bien, les recomiendo chequear esta compilación elaborada por los amigos de Fox News, quienes publicaron un slide con fotos desgarradoras sobre la verdadera cara de la revolución bolivariana.


Advertencia: las imágenes son bastante fuertes.

Wednesday, January 27, 2010

Hayek Vs. Keynes

¡Imperdible!, es todo lo que puedo decir.

Monday, January 25, 2010

3 strikes por los que el cierre de RCTV es ilegal

Coloco un minivolante que realicé con el objeto de divulgar (y dar una exposición simplificada) las razones por las cuales considero que el cierre de RCTV Internacional es ilegal. Siéntase libres de distribuirlo entre sus amigos, conocidos y afines.



Sunday, January 24, 2010

Un vistazo a la reforma de la Ley General de Bancos

Un vistazo a la reforma de la Ley General de Bancos

Por Andrés F. Guevara B.

La devaluación ha sido la noticia más relevante en el ámbito económico. Existen, sin embargo, otros elementos relacionados con este tema que deben estudiarse para comprender la situación financiera.

Entre estas políticas sobresale la reforma de la Ley General de Bancos y Otras Instituciones Financieras, publicada en la Gaceta Oficial Extraordinaria N° 5.947. Esta norma modifica a su antecesor, el Decreto Ley de 2008. Los cambios en la ley son diversos. No obstante, las reformas pueden agruparse en tres grupos: primero, las relativas a la garantía de depósitos. Segundo, la adquisición de acciones en bolsa. Tercero, la preponderancia que adquiere el Presidente de Fogade.

El primer grupo atañe directamente al usuario promedio de los bancos. Fogade garantizará hasta por un monto de treinta mil bolívares los depósitos del público en las instituciones financieras. Se procede a modificar la antigua cifra de garantía, establecida en un monto de diez millones de bolívares previos a la reconversión monetaria (Art.300).

La adquisición de acciones de instituciones financieras efectuada en Bolsa de Valores también sufrió variaciones, puesto que ahora requerirá autorización de la Sudeban para poder efectuarse (Art. 21). Antes, bastaba con “participar” la adquisición a la Superintendencia de Bancos. Este novísimo control de la Sudeban se fundamenta en dos aspectos: primero, los fraudes bancarios que recientemente ha padecido Venezuela. Segundo, la tendencia intervencionista de la administración en el sector financiero.

El incremento de las atribuciones del Presidente de Fogade, entre las que se incluyen la potestad de dictar el reglamento interno del instituto, la autorización para la celebración de actos y contratos, así como la designación y remoción de los auditores externos de Fogade (Art. 285) se traduce en el detrimento de las funciones que previamente se supeditaban a la Junta Directiva o a la Asamblea General. Este protagonismo del Presidente conduce a su vez hacia una mayor inherencia del Poder Ejecutivo Nacional, puesto que es el Presidente de la República quien nombrará al Presidente del instituto autónomo (Art. 283).

El hecho de que la Ley de Bancos haya sido modificada tres veces en menos de diez años, trae consigo la carencia de un requisito esencial para la existencia de un sistema financiero sólido y estable: la seguridad jurídica. El incremento de los controles de una administración ineficiente, aunado a la dudosa injerencia del Poder Ejecutivo Nacional, no contribuirá a solucionar el problema financiero que hoy sufre el país.

Saturday, January 23, 2010

El utilitarismo según el trovador


Andrés combina el pensamiento de John Stuart Mill y Baruch Spinoza para desarrollar el tema de la libertad. De esta forma, el artículo tiene un sustento intelectual sólido que amerita reflexión.

Personalmente, mi concepción de libertad tiene mayor influencia de autores como Hayek y Von Mises. Así, distanciándome un poco de Mill, no creo que el fundamento de la negación del Estado sea el hecho de que el hombre en libertad conducirá al bienestar de los demás. Si bien esto es innegable, la no intervención del Estado se basa en el hecho de que la pretensión de buscar el "bien común" a través de la coacción es algo irrealizable, puesto que nadie, absolutamente nadie, tiene la capacidad de conocer ("racionalidad cientista") las necesidades, aspiraciones y deseos de todos. Dicha aspiración es arrogante e ilógica. De allí que no se pueda sobrestimar la capacidad de la razón.

No obstante, Mill es un autor de peso que debe ser estudiado. Su libro Sobre la libertad (On liberty) es un clásico que no puede faltar en ninguna biblioteca. Bienvenida cualquier idea y aporte conducente a este propósito libertario.

Monday, January 18, 2010

La hipocresía haitiana

La hipocresía haitiana

Por Andrés. F. Guevara B.

Haití está en ruinas. Cierto. Se construyen barreras compuestas de cadáveres. Irrefutable. El terremoto ha dejado miles de muertos, millones de refugiados, centenares de cuerpos mutilados. Innegable. Pero Haití siempre ha sido así, y con esta luz es que debe examinarse la ayuda humanitaria mundial que se ha producido después de la catástrofe natural.

En 1769 el vudú crea el encantamiento que concluirá con la independencia haitiana en 1804. Esta pequeña nación se transformó en bastión de libertad. Pionera en una materia que sólo seis años después se regaría a lo largo del continente americano.

La independencia de este Estado, sin embargo, estaría supeditada a una condición que marcaría la isla hasta el tiempo presente: la pobreza. Las causas de la carestía son múltiples, pero basta con señalar algunos lugares comunes: invasiones de potencias extranjeras, guerras civiles, gobiernos corruptos y desconocedores de los fundamentos de la democracia liberal.

En este contexto, el de una isla devenida en estepa, ¿cuáles serían los efectos de un terremoto a gran escala? Obviamente, la desgracia que el mundo hoy conoce. O deberíamos decir, que lleva conociendo desde el mismo momento en que Haití existe como república pero que silentemente ha buscado esquivar.

¿Cuál es la razón de la ayuda humanitaria en Haití? ¿Se alberga en las naciones y en consecuencia en sus ciudadanos un auténtico espíritu de fraternidad? O, por el contrario, ¿no es más que un lavado de conciencia ante la indiferencia frente a un país que a duras penas subsiste en la cartografía del mapamundi?

Todo ser humano que tenga corazón verá con admiración el despliegue que se ha hecho para ayudar a Haití. Sin embargo, tras las dos primeras semanas de sábanas, botellones de agua y médicos voluntarios Haití retornará al olvido y el mundo volverá sus ojos a Wall Street, medio oriente, Irán, las inversiones chinas, el petróleo ruso.

El planeta es así de cruel. Y si Haití sufre una nueva catátrofe se montará otra operación internacional para ayudar al “pobre país”. Valga decir, la cultura del “Operativo de Semana Santa” aplicada a las relaciones internacionales. Pero las cuestiones de fondo no terminan por resolverse.

Existen países en los que los desastres naturales constituyen un elemento constante de su existencia. Pero son naciones cuya estructura económica permite enfrentar el desastre sin el sentimiento de lástima de los demás, de forma tal que la ayuda se convierte en cooperación y no en un mendrugo.

Dónense cuantos enlatados y medicamentos se quiera, pero este gesto no constituye más que una actitud políticamente correcta. Muy loable desde el punto de vista ético pero ajena al plano de la realidad. Porque en el fondo nadie considera Haití un Estado. Lo que es peor aún, en su desgracia la gente ve una especie de confesionario y purgatorio para expiar sus culpas.

Es el teorema de que hay que ayudar a los países pobres. ¿Cómo ayudarlos? La receta infructuosa no ha sido otra más que el subsidio. El aporte externo carente de dinamismo y crecimiento. ¿La razón? La desconfianza frente a esos “bárbaros”.

¿Por qué es tan difícil tratar a Haití, África y a las demás regiones pobres del planeta como lugares que pueden alcanzar la prosperidad? Hasta ahora, equiparar a los países pobres como “personas especiales” no ha traído resultados alentadores. Si las “personas especiales” han demostrado que pueden incorporarse a la vida manejada por las “personas comunes”, llegando incluso a la plenitud de su desarrollo, ¿por qué no pudiera suceder los mismo en el caso de los países pobres frente a las naciones industrializadas?

Asfixiar la libertad en los países en desarrollo es negar el sentido de la libertad misma. Incluso en casos límite como el de Haití, estamos obligados a creer que este pueblo está llamado a ser rico y próspero, de forma tal que sus chozas se transformen en casas, sus carreteras de tierra en asfalto, las columnas de barro en pilotes de acero. Sólo así se podrá blindar este país caribeño frente a la desgracia.

Como la naturaleza misma del roble. Pueden venir lluvias, tormentas, huracanes. Las hojas caen con la ventisca y el otoño. Pero el tronco sigue allí. Impertérrito, de pie, ahondado en sus raíces mientras observa cómo reverdecen sus hojas para batallar contra el día a día de la vida.

Sunday, January 17, 2010

Monday, January 11, 2010

De la devaluación y otros relatos

De la devaluación y otros relatos

Por Andrés F. Guevara B.

No cabe duda de que el acontecimiento que mayor preponderancia ha tenido en estos días es la devaluación de nuestra moneda frente al machacante de cuño imperial. No soy economista, tampoco prentendo serlo y por ello no me siento calificado para exponer cuál será el impacto y la significación que la devaluación tendrá en cada una de nuestras vidas.

Mis conocimientos rupestres en materia económica me permiten, sin embargo, plantear algunas reflexiones que considero pertinentes.

Primero, la devaluación del bolívar evidencia de forma magistral el fracaso del socialismo como sistema. No me jacto de ello. Por el contrario, da tristeza observar cómo mi país está sumido en un mal que tiene más de cincuenta años sin encontrar solución.

Aplicando el lugar común, el hombre es el único animal que cae en el mismo hueco dos veces. En materia de desaciertos políticos, los venezolanos estamos doctorados en caídas estrepitosas.

Segundo, la economía se rige por principios ortodoxos. Cuando se trunca la esencia de la economía, que no es otra que la libertad, tarde o temprano el sistema se quiebra y pide a gritos el retorno a su fundamento.

Tercero, la economía no puede estar supeditada a la política. Jamás. Puesto que la política es dócil, golosa, flexible. Cambia las reglas para adaptarse a los requisitos de quienes constituyan el capital humano necesario para alcanzar el poder. De allí la miseria del populismo y los desaciertos de la socialdemocracia, el socialcristianismo y los comunistas que han gobernado a Venezuela en las últimas décadas.

Cuarto, cosa muy distinta es que la política exista, se cree y desarrolle con base en la racionalidad de la economía. Los gobernantes que establecen “políticas públicas” aceptando el epicentro de la economía como ente rector de la prosperidad de sus pueblos, son aquellos que pueden asegurar una gestión exitosa.

Quinto, la economía no es mala ni buena, simplemente es. Por ello, si nadie cuestiona la naturaleza del cielo –el cielo es azul y punto. Si lo ves de otro color es porque estás enfermo– ¿qué se gana cuestionando la naturaleza del mercado? ¿No es más práctico aceptarla, conocerla y buscar sacarle el mayor provecho para nuestros “pueblos” ?

Todo ello me lleva a concluir que:

1)Tal es el descalabro financiero que sufre Venezuela, que este gobierno, cínico por naturaleza, se ha visto obligado a tomar una medida que atenta contra su capital político. El país debe estar quebrado, y esta cuerda de irresponsables y cobardes son incapaces de rendir cuentas por sus acciones.

2)El descalabro continuará. Porque así llegara el espíritu de Hayek, von Mises o el alma de Milton Friedman (para los moderados de Chicago) con el objeto de instruir a los bolivarianos, su ineficiencia intrínseca, aunada a un peculiar sentido de ignorancia, seguirá conduciendo a Venezuela por el precipicio.

3)Sólo el tiempo dirá qué tan lejos llegará la destrucción, la cual será directamente proporcional al tiempo de estada del socialismo bolivariano en la cuna del poder. Como ya se “auguró” en otro escrito, la racionalidad no nos permite divisar el fin de esta era. Pero en el presente, el corazón del venezolano se transformó en pasión. En medio de ese estado de delirio existe la posibilidad –lamentable de por sí- de que la sangre finalmente llegue al río.

Tuesday, January 05, 2010

Este no es otro estúpido post con pronósticos de año nuevo

Como si la vida no tuviese un lastre proveniente del pasado, la llegada de un nuevo año se convierte en una suerte de comienzo, de rito purificador a través del cual se lograrán propósitos que antes resultaban impensables: adelgazar, ganar más dinero, tener más mujeres que Wilt Chamberlain.

En Venezuela la pronosticología ha traído consigo una faceta distinta: este año El-que-no-debe-ser-nombrado sí se va. Los astrólogos y adivinos proceden así a explicar en las páginas centrales de Estampas o Todo en Domingo cuál es la razón de su aseveración: la unión de los planetas, la equidistancia de la casa de la guerra con la del amor, el signo de la culebra en el horóscopo chino.

Año tras año el mismo cuento. El resultado, nefasto. La desilusión de quien quiere comprar más de diez películas en Internet con su cupo Cadivi y observa que ya sobrepasó el límite de la migaja “concedida” por el Estado. Después del fracaso en el augurio, la explicación de rigor para exculparse del engaño: “Las condiciones estaban dadas, pero unos brujos lo protegieron”.

Observo con escepticismo la posibilidad de determinar cuándo será el fin de la administración de El-que-no-debe-ser-nombrado. Algún día su culminación llegará, mas considero una tamaña irresponsabilidad alentar la ilusión de la gente manipulando sus deseos más profundos.

Desde el punto de vista racional, no se ha planteado en este año ninguna vía institucional para que salga El-que-no-debe-ser-nombrado. Así, quienes pregonan el fin de la revolución deben estar conscientes de que su teoría sólo tiene tres aristas: la primera, el alzamiento militar; la segunda, lo que denomino el “accidente histórico”; en tercer lugar, la causa fortuita o fuerza mayor.

Estas opciones, por supuesto, están supeditadas a un elemento aleatorio tan evidente que no merece la pena desarrollar su contenido. Llama la atención, sin embargo, la forma en que directa o indirectamente dichos escenarios son alentados por una parte importante del colectivo nacional.

Ese anhelo nos lleva precisamente a concluir la necesidad que tiene la población de recibir señales de esperanza, al mejor estilo de Robin Williams con su radio en el gueto. Pero este aliento no puede promoverse a costa del engaño.

Cuando un país necesita de videntes para seguir su marcha, lamentablemente se halla enfermo. En esta patología, en la cual todos somos portadores de este virus de anomia e insensatez, debemos entender que sólo sincerando nuestro discurso y nuestra circunstancia es que podremos recuperarnos del mal que nos afecta.

Estamos llamados a dar este paso. Tomemos como bandera la racionalidad. Nuestra responsabilidad histórica así nos lo exige.