Sunday, January 22, 2012

Panorama político y social de Venezuela en el 2012 (parte 1)

Charla efectuada en el Centro de Estudios Interdisciplinarios Araya el día 21 de enero de 2012

Minuta de los puntos más relevantes:

Luis Christiansen (Presidente de Consultores 21)
•    Año con varios procesos electorales. Lo cual marca un antes y un después.
•    Confrontación y enfrentamiento. Marcado por la disyuntiva lo Actual vs. la Renovación. Esto conduce a un escenario polarizador.
•    Lo que está en juego en el país: la justicia.
•    En Venezuela se privilegia el conflicto por encima de la solución de problemas. Ante ello se debe dejar de poner el acento en las diferencias. Debemos enfocarnos en cosas que necesitamos todos.
•    Construcción de cercas conduce al enfrentamiento. Constructor vs. destructor.
•    Chavista-Antichavistas = venezolanos. (Rescatar este adjetivo)
•    Polarización puede verse como (i) espectador o (ii) protagonista. (i) Como espectador: existe menos responsabilidad. (ii) Como protagonista: qué puedo hacer yo para que las cosas estén mejor. Hay más responsabilidad.
•    Es imposible alumbrar a los otros si uno no se ha alumbrado previamente.
•    Indispensable ayudar a otros a tener algo (“believe”).
•    Imperativa una redistribución (a) material / (b) espiritual a los venezolanos [postulado socialista desde mi punto de vista].
•     El reto: que los venezolanos puedan tener oportunidades de progreso. Construcción. Multiplicación de oportunidades.
•    Pregunta clave: ¿Qué puedo hacer yo?
•    Un líder al final es la confluencia de millones de voluntades.
•    Desde 1998: 3 elecciones presidenciales. Todas ganadas por HCh. De perder, se produce un nuevo escenario. Variables determinantes para que se produzca este nuevo escenario. (i) Ausencia / presencia de liderazgo político; (ii) Polarización; (iii) Representación del futuro y la esperanza; (iv) enfermedad de HCh.
•    Conclusión: hoy HCh representa el mantenimiento del status quo.

Saturday, January 21, 2012

Perspectivas globales para el 2012

Por Andrés F. Guevara B.

El año 2011 dejó tras de sí aspectos de la política global que no podrán desestimarse durante el 2012. Sin ánimos de caer en pronósticos astrológicos ni oficios de pitonisa, conviene resaltar algunos de los puntos más importantes de la agenda del acontecer mundial para este año.

Nos guste o no es año de elecciones presidenciales en Estados Unidos. Y nos guste o no esta nación del norte de América sigue siendo la que lleva la batuta del orden mundial. Por su economía, por su poderío militar, por lo que representa para el mundo.

Por ello, las elecciones presidenciales marcarán la agenda informativa. ¿Logrará Barack Obama reelegirse o los republicanos volverán a tomar el timón? Hasta ahora, el panorama luce incierto. Obama es portador de una poderosa retórica pero su incapacidad para resolver los problemas económicos es más que evidente. Los republicanos, por su parte, pudiendo capitalizar los errores de la administración demócrata se asemejan a un saco de gatos en el que todavía no hay un liderazgo sobresaliente que rivalice con el hombre del change we need.

La llamada primavera árabe aún permanece inconclusa. En Siria la violencia no cesa y las relaciones tirantes con la liga árabe pudieran repercutir de forma imprevista. Más importante aún es el caso de Egipto. La junta militar que sustituyó a Hosni Mubarak no ha tenido un desempeño precisamente angelical. Si bien es cierto que las elecciones parlamentarias egipcias se han venido efectuando con relativa normalidad, los resultados pudieran resquebrajar incluso antes de su inicio la democracia egipcia. Habrá que observar el desempeño de los Hermanos Musulmanes en el parlamento.

Los otros países del norte África se mantienen expectantes, con un sinsabor ante la rebelión iniciada. El resto del continente, sin embargo, continúa embargado por la violencia y el olvido. Tabla rasa para instituciones inexistentes. Sudán comienza el año con matanzas, Nigeria con sus archiconocidos problemas religiosos. ¿Habrá receso para los piratas somalíes?

Europa seguirá asumiendo el reto de que su economía repunte y su deuda soberana no produzca suspicacia  en los mercados financieros. El éxito de las políticas de ajuste y austeridad dependerá del grado de aceptación que estas tengan en la sociedad. Luego de que los occupy protesters fuesen nombrados personajes del año por la revista Time, no sería desacertado pensar que estos manifestantes continuarán azuzando la conflictividad social.

Latinoamérica no está exenta de interesantes perspectivas. Venezuela, en especial, tendrá un año electoral determinante, en el que se legitimará no solo la presidencia, sino los cargos de alcaldes y gobernadores. Tomando como base la experiencia vivida en las elecciones desarrolladas durante el régime de la revolución bolivariana, no cabe duda de que este proceso se caracterizará por movilizaciones de masas, amplio gasto público y mucha, mucha retórica.

Pero no todo es política. Bien vale la pena resaltar eventos globales que serán de interés para el mundo: las olimpiadas de Londres y la Eurocopa de fútbol celebrada conjuntamente  en Polonia y Ucrania. Ambas actividades le darán alegrías al planeta con un toque eurocéntrico.

Más allá de los fatídicos pronósticos mayas, el 2012 será un año que se avizora con enigmas inconclusos por resolver para el establishment mundial. Podría sonar a lugar común, pero tal vez de eso se trate la naturaleza humana. Eterna tensión entre la paz y el conflicto. Veamos qué nos depara la Tierra mientras da nuevamente otra vuelta alrededor del sol.
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Artículo originalmente publicado en la revista Guayoyo en Letras

Sunday, January 15, 2012

Los retos de Rajoy

Por Andrés F. Guevara B.

Madrid se coloreó de azul. Este suceso no acontecía desde 2004 cuando José Luis Rodríguez Zapatero y el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) triunfaron en las elecciones generales de España y volvieron a reeditar su triunfo en 2008.

Pero la dinámica política guarda sorpresas y nos lleva a senderos indescifrables cada día. En 2011, con elecciones adelantadas y una España sumida en el caos, los socialistas no pudieron continuar su racha ganadora. El conservador Partido Popular (PP) se alzó con la victoria y su abanderado, Mariano Rajoy, será el encargado de presidir el destino de los españoles durante los próximos cuatro años.

Rajoy llega al poder como consecuencia de su perseverancia. Perdió las elecciones generales de 2004 y 2008 frente a Zapatero. La errática administración socialista, la devastadora crisis económica, el voto castigo, la necesidad de oxigenar el cuadro político con una dirigencia distinta le otorgó al político barbudo una ventana de oportunidad para cristalizar los frutos de su constancia.

“No va a haber milagros, no los hemos prometido”, señaló Rajoy en el primer discurso que realizó apenas se supo su victoria. Y es que la situación española es delicada. La crisis de la deuda y los mercados europeos ha generado mucha conflictividad social, movilizaciones, protestas. Todo ello aunado a los altos índices de desempleo.

Rajoy pisará un campo minado que retará su gobernabilidad. Sin embargo, las trincheras españolas no solo deberán enfrentar los problemas internos del país. Los conservadores deberán enarbolar una nueva bandera para transformar la política exterior opaca que caracterizó los casi ocho años de administración socialista.

España, por su importancia histórica y cultural, está llamada a ser uno de los principales voceros de la Unión Europea y la civilización occidental. En los últimos años, no obstante, las directrices impartidas desde La Moncloa hicieron del Reino de España un país de perfil bajo, agazapado y cabizbajo cuyo mayor desliz consistió en desarrollar una postura complaciente con varios gobiernos de cuestionable naturaleza democrática.

Ante este escenario gris, el gobierno de Rajoy tendrá una excelente oportunidad para reorientar los lineamientos de la política exterior española. Específicamente, tendrá una ocasión excepcional para estrechar sus lazos con Estados Unidos y Latinoamérica.

Desde que la administración de Zapatero retiró las tropas españolas de Irak y Afganistán, las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y España entraron en un congelador cuyos aires gélidos poco trajeron de favorable para ambas naciones. En un planeta en el que el Estado de Derecho es pisoteado día a día por las botas del relativismo, se hace imperativo la unión y el acercamiento por encima de los designios de la guerra.

En el caso de Latinoamérica, como bien lo indica Dan Runde en un artículo publicado en la revista Foreign Policy, Rajoy podrá convertirse en un actor constructivo en las posibles transiciones de gobierno que pudieran desarrollarse tanto en Cuba como Venezuela.

El caso venezolano resulta de particular importancia. La colonia de ciudadanos españoles en Venezuela asciende a miles y son muchos los intereses que el país ibérico tiene en Caracas. En este sentido, velar por el respeto de los derechos civiles y políticos de los españoles residentes en Venezuela, así como el resguardo del derecho de propiedad y las libertades económicas, son aspectos que cualquier administración medianamente responsable debería incorporar a su agenda de gobierno.

La solución de los problemas internos de España será la prioridad para la nueva administración. Dentro de ese contexto, el objetivo de retornar a la escena internacional como uno de los actores principales del planeta luce cuesta arriba. Sin embargo, en un mundo globalizado, en el que se entrelazan cada vez más las relaciones entre diferentes gobiernos y sus ciudadanos, difícilmente se encontrará la solución a la crisis española sin cruzar los linderos de las relaciones internacionales.

Un buen inicio para este cometido consistirá en apoyar los andamios de las frágiles democracias del continente americano. Como bien dijo Miguel de Unamuno: “Hacer historia es comprender y gozar de su comprensión. Y hacer historia es hacer patria y hacer religión”[1]. Ojalá los españoles no pierdan de vista el papel que ante los ojos del mundo están llamados a desarrollar. Por su bien y por el de una Europa libre.

[1] Miguel de Unamuno. Somnia Dei Per Hispanos, en España y los españoles, Ediciones Afrodisio Aguado, S.A.-Editores Libreros, Madrid, España, 1955, p.237

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Artículo originalmente publicado en la revista Guayoyo en Letras

Sunday, December 11, 2011

El caso de Mario Monti

Por Andrés F. Guevara B.

A sus 75 años, Silvio Berlusconi abandona nuevamente su cargo como premier de Italia. La nación sigue en crisis y no logra recuperarse del golpe causado por la deuda soberana, la anemia del euro, la desconfianza de los mercados y el clamor de los autodenominados indignados.

Ante esta desoladora fotografía se conforma un nuevo gobierno: la administración de Mario Monti. Este economista será el encargado de llevar el barco italiano a buen puerto, superar la crisis e implementar las reformas imperativas para que Italia se deslastre de la modorra que desde hace varios años la ha alejado del crecimiento económico y el liderazgo mundial.

La pregunta que debemos hacernos es la siguiente: ¿Podrá Monti lograr sus cometidos?

A pocos días de la conformación de su gobierno, Monti recibió una fría bienvenida. Varios medios de comunicación lo tildan despectivamente de “tecnócrata” y no faltan quienes aseguren que Monti vino a aplicar las recetas “neoliberales” que precisamente condujeron a la difícil situación que hoy atraviesa el continente europeo.

Algunos van más allá: señalan que es imposible que Monti tenga una buena administración porque al estar relacionado con corporaciones como Coca Cola o Goldman Sachs difícilmente desarrollará un gobierno alejado de los intereses capitalistas y cercano a los ideales de justicia social, redistribución e igualdad.

Entretanto, la constitución del gobierno de Monti incrementó las protestas sociales. Los indignados hacen más ruido, ocupan más plazas y su mensaje se difumina como gesto de irreverencia ante el sistema.

¿Es posible reformar a Italia con este escenario? Los indignados con su actitud y sus acciones plantean un escenario de ingobernabilidad. Frente a ello, carecen de propuestas concretas. Cuando se les pregunta cómo alcanzar el mundo más justo, humano y virtuoso por el que presuntamente luchan se limitan a decir: “Esa solución no la tiene nadie. Si alguien la tuviera, estaría todo el mundo tranquilo”.

Frente a esa actitud en la que extrañamente se entremezclan la antipolítica y la querencia de más Estado, políticos como Monti toman el riesgo de ensuciarse las manos, desarrollar políticas y programas de gobierno. El fracaso siempre será una posibilidad, pero la pasividad no es una opción si se quieren superar los escollos por los que atraviesa uno de los países más emblemáticos del viejo continente.

Monti obtuvo un voto de confianza en el parlamento para poder desarrollar reformas esenciales que incluyen modificaciones en el sistema de pensiones, enmiendas a la estructura tributaria, reducción del gasto público y cambios en el esquema de las políticas laborales. Adicionalmente, deberá batallar contra los escándalos de corrupción de la administración anterior y la siempre poderosa influencia que Berlusconi ejerce sobre la política italiana.

La situación de Italia poco difiere de la del resto de Europa. Grecia tal vez constituya el caso más emblemático, pero el resto de los países de la zona euro se ven forzados a adoptar medidas de austeridad y sacrificio para remontar la cuesta de derroche e irresponsabilidad que imperó durante años como política de Estado.

Dentro de este contexto, valdría la pena preguntarse hasta qué punto a los gobiernos les compete su cuota de responsabilidad y cuáles deben ser las medidas a tomar para limitar el proceder de estos. La ausencia de justicia –por la que muchos claman– se debe en gran parte a la anuencia de los burócratas en la producción de falsos espejismos que visualizan una sociedad idílica en la que el trabajo, el esfuerzo, y la responsabilidad individual se dejan a un lado para garantizar el bienestar de “todos”.

Monti deberá encarar retos muy difíciles. Pero más que destruirlo a priori merece un voto de confianza frente al caos. Es un gesto de mínima cortesía en una nación que se precia de ser civilizada.
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Artículo publicado originalmente en la revista Guayoyo en Letras.

Saturday, November 12, 2011

Vendedor de dólares

Por Andrés F. Guevara B.

Me disponía a asistir a mi acostumbrada misa dominical, cuando en los pasillos que conducen a la capilla escuché a una teenager de identidad desconocida decirle a una de sus amigas: “Es que él es vendedor de dólares, ¿sabes?”. Mi olfato de viejo sabueso inmediatamente permitió adivinar que detrás de aquellas palabras la damisela se refería a la persona que le gustaba.


Pero mi análisis fue un poco más allá. Esa niña había descrito la existencia de un oficio hasta entonces para mí desconocido: el de vendedor de dólares. Y, adicionalmente, nuestra teenager le había dado a ese oficio un toque de sensualidad y aventura que difícilmente pudiera tener cualquier labor relacionada con una moneda. Al referirse al “vendedor de dólares”, la doncella dejaba entrever una actividad riesgosa, intrépida. El James Bond del mundo financiero.

Todo ello me llevó a pensar que difícilmente exista otro país en el mundo en el que vender dólares sea sinónimo de peligros y espionaje al tesón de la guerra fría. Pero así es Venezuela. Impredecible. Porque, ¿cómo explicar que el libre intercambio de divisas es considerado un delito en nuestra nación?

Nada de aguerrido debiera tener una actividad tan sencilla como la compra-venta de dólares. Existe un comprador, un vendedor, un objeto sujeto al libre intercambio. Visto con esa crudeza y simplicidad, difícilmente una adolescente verá en un operador cambiario la figura del rebelde aguerrido que despierte mariposas en su estómago.

Más allá de criticar el show off que conlleva mi reflexión (el mismo show off que hizo pensar a unos cuantos ingenuos que bastaba estudiar Administración o Business y trabajar en una casa de bolsa para convertirse en los sucesores de Gordon Gekko) conviene advertir cuál es nuestro nivel de degradación financiera.

Mientras algunos lograron aprovechar en su beneficio la ola que produjo el control de cambios, no deja de ser menos verídico el hecho de que Venezuela poco tiene que ofrecer en cuanto a servicios y productos financieros se refiere. Porque el mercado de capitales es mucho más que permutar títulos en el mercado secundario, aunque ya ni siquiera esta actividad se puede hacer libremente en Venezuela.

En esta encrucijada, sin duda, la política y las regulaciones financieras han jugado un papel importante. Sin embargo, no solo a estos factores se les puede culpar de nuestros retrocesos. La comunidad financiera también tiene su cuota de responsabilidad en esta desidia.

Tomemos, por ejemplo, el ámbito académico. ¿Cuántas escuelas de Derecho o Economía incluyen en sus programas de estudio materias relativas al mundo financiero, la banca y el mercado de capitales? ¿Se les otorgan a los estudiantes las herramientas necesarias para ingresar a esta disciplina? No. Las escuelas universitarias se limitan a dar algunos cursillos básicos de derecho mercantil o principios bursátiles esenciales.

Si un joven hoy en Venezuela deseara ser banquero la gente se le reirá en la cara. No solo porque el oficio del banquero está desacreditado en el país (“ladrones”, “especuladores”), sino porque simplemente no se cuentan con los instrumentos esenciales para modificar la estructura bancaria en el foro criollo. Se trata de algo mucho más complejo que poseer el capital necesario para constituir una institución financiera.

Y mientras estas sean las ideas imperantes, serán los mediocres quienes conduzcan el mundo financiero. Porque al igual que sucede en la política, las finanzas requieren preparación, estudio y conocimiento. No se trata de una labor sujeta a la improvisación, la vanidad y la fantasía.

Nuestra mentalidad financiera, sin embargo, sigue limitándose al sueño de amor de una quinceañera. Tal vez ella, en medio de su juventud, puede estar exenta de responsabilidad, entre sueños y colores. Pero no nosotros, aquellos que día a día trabajamos en este mundo y sabemos las nefastas consecuencias de lo que observamos.

Wednesday, October 12, 2011

La recomendación de von Mises

A menudo he escuchado de los detractores de Ludwig von Mises decir que este economista era un intolerante. Casualmente me encuentro leyendo un paper titulado "La escuela austríaca de economía" de Juan Carlos Cachanosky en el que se cita un extracto del propio von Mises que, a mi juicio, deja entrever todo menos una persona intolerante. Esta es la recomendación que von Mises le hacía a sus alumnos: 

"Lean todo lo que sus profesores les indican leer. Pero no lean solo eso. Lean más. Lean todo acerca de un tema, desde todos los puntos de vista, ya sea socialista-marxista, intervencionista o liberal. Lean con mente abierta. Aprendan a pensar. Solo cuando conozcan su campo desde todos los ángulos podrán decidir qué es correcto y qué es falso. Solo entonces estarán preparados para responder a todas las preguntas, inclusive las que les hagan sus opositores".

Sunday, October 02, 2011

La gordilinda y el beso de amor: relato del Caracas Rock 2011

Decía Einstein (y con razón) que la estupidez humana es infinita. No se equivocó el físico. Yo soy muestra fiel de aquella consigna. Correría el Caracas Rock por cuarta vez  y pensaba que nada nuevo podría pasar. Me equivoqué. Siempre hay espacio para aventuras impensables.

Me levanté a las 5:30 a.m. para desayunar. La carrera comenzaba a las 7:00 a.m. así que me daría tiempo de comer algún bocadillo y cereal. La noche anterior comí pasta, así que tenía buena cantidad de glucógeno en el organismo (hasta yo mismo me creo mi lenguaje técnico). 

Cerca de las 6:15 a.m. salí de la casa. Troté a un paso muy suave los tres kilómetros que separan mi hogar de la línea de salida en Las Mercedes. Por el Cafetal no pasaba nadie. Ni siquiera las viejitas dominicales que van a misa muy temprano. Y fue cerca de una iglesia protestante que los designios del Señor me hicieron recordar que no me había puesto el chip en los zapatos.

“**** de la madre”, medité para mis adentros. Si me devolvía no llegaba a la carrera a tiempo. Así que decidí correr sin chip. Vale acotar que el “chip” no es una mascota ni el nombre de un tostoncito de cantina colegial. El chip mide los tiempos que el competidor hace en la carrera y es una forma de controlar el rendimiento del corredor (y para saber nuestras virtudes y desgracias en el mundo de la velocidad). Digo esto porque en cuestión de tiempos y aproximaciones de carrera, deberán creerme de buena fe todo lo que les diga.

Llegamos al Paseo Las Mercedes. Mezcla de ladrillo con una especie de esplendor ochentoso que brillaba cual permanente de miss o mujer ejecutiva de la época. Dejé a un lado el momento dorado del refinanciamiento de la deuda externa y ante mí se apareció una legión de camisas verde manzana. No se trataba de un mitin de Copei porque tantas lycras y metrosexualidad no se hubiesen permitido en una reunión socialcristiana.

No pude correr más por la gente y me detuve. Cual africano en busca de agua potable frente a una taguara de la ONU fui pasando por varios puntos de control para llegar a la salida. Una vez que pasé a los señores VIP con colita de caballo me aglomeré con el resto de los corredores. Me sentía como una oveja en medio del rebaño buscando a un pastor. Tal vez como perro enjaulado en medio de una perrera de camisitas verdes manzanas.

“Qué feliz se hubiese sentido en este momento el creador del helado de manzanita”, pensé. Hasta una carrera hicieron en honor a su color. Lo cierto del caso es que nunca pude llegar al espacio (“corral”) en el que estaba aspectado que iría a correr (conservadoramente pensé que haría la carrera entre 50 y 55 minutos).

Así que me quedé atrás. Con las doñas fitness y las mamás meciendo coches. Tardé más de 10 minutos en comenzar a correr luego de la partida inicial. Disfruté mucho que el inicio fuese cerca de las canchas de golf del Valle Arriba. Aunque nunca he jugado golf (recuerden amigos que su cronista no es más que un humilde obrero de cuello blanco, pero obrero al fin) estar cerca de ese alfombrado que solo he disfrutado en juegos de Nintendo me dio como un impulso inicial: “Tupi, algún día estarás en el green”. Y aunque no sé qué significa el “green”, todos los golfistas hablan de eso. Y como la humanidad se ha encargado de simplificar sus conocimientos repitiendo lo que escucha pues yo sigo su ejemplo. En Roma, sigue lo que hacen los romanos.

Estaba claro que no iba a disminuir el paso a menos de 6Km/h en esas condiciones. Así que sin chip y sin espacio me dediqué a correr la carrera con el compromiso de culminarla y no escuchar más estupideces de las permitidas en una sesión de barajas.

Usé mis fuerzas para esquivar los codos de las gruesas señoras que pululaban a mi alrededor como actor de televisión desempleado montando comedias en teatro. El Caracas Rock es una escuela de diversidad. Te encuentras de todo: corredores metrosexuales, atletas de élite, familias, personas con discapacidad, celebridades, políticos. El censo pudiera hacerse en la carrera y hubiese arrojado mejores resultados que la planificación de los empadronadores. 

Alrededor del kilómetro 3, después de pasar el falso plano de la autopista de Prados del Este pude mejorar un poco el paso. Pero ya era muy tarde para hacer buenos tiempos. Mi carrera era un tango de risas y nostalgias. Ni los medias rojas habían sufrido una maldición tan seria como la mía con los Caracas Rock.

Como en el conteo de Don Omar fui registrando los kilómetros. El kilómetro 7 de la carrera era el 10k de mi overall y sentí un poco el desgaste. Agradezco enormemente los arcos de regadera que colocaron durante el recorrido. Me sentí como un turista deshidratado en un parque de Orlando. Hasta la cachucha me quité de la emoción. Saludé a los muchachos de los campamentos y a los de hidratación. 

Durante el recorrido pasé cerca de mi hotel oficina: el Tamanaco. Solo pensé qué sabrosa estaría la piscina en esos momentos. Más adelante, entre el kilómetro 7 y 8 llegué al Eurobuilding y no quise imaginarme cuánto me costaría invitar a alguien a comer japonés en la hospedería de alcurnia en Chuao.

Cerca de la sede del Club Puerto Azul una escuela de Samba bailaba todo menos rock. Las típicas promotoras gogodancers animaban el camino y de repente me sentí como un motorizado en el “Papá Carrillo” aupando a las Panteras de Miranda.

Pasamos la avenida Río de Janeiro y entramos de nuevo en la principal de Las Mercedes. La gente nos motivaba en la llegada, las cámaras nos tomaban fotos y videos. Me sentí como Lady Gaga en su escándalo sexual número 650.000. Pisamos la alfombra… sin chip.

En la meta estaba Unai Amenábar quien decía: “Aquí están los que tienen el paso en 1:10 (una hora diez minutos)”. El reloj de carrera marcaba 1:18 y mi Garmin señalaba 1:02. Así que juzgue usted, querido lector, qué tiempo creer conveniente para esta aventura. Detuve el crono con un recorrido total de 13.120 Km. (trece kilómetros con siento veinte metros).

Los gendarmes VIP con colita de caballo al estilo de traficante de los noventa se encargaron de que las personas que corrieron sin estar inscritas no se colearan a la zona de recibimiento en la que nos dieron agua, cambur y bebidas energéticas. Lo que más me gustó fue la visera blanca de Toddy light. Por un momento hasta me sentí profesional.

Recibí mi kit y mi infaltable medalla. En vez de huesos me dedicaré a coleccionar estas preseas, cual cantante tropical de Puerto Rico. 

No hallaba momento para irme del bululú. Los tupis no fuimos diseñados para el gentío. Mucho menos si huele a puro gel y músculo sudado. Caminé como el escocés andante por la avenida principal. El Tolón aún no habría sus puertas y recordé un concierto al que no pude ir el viernes anterior, que era el día de mi cumpleaños. 

Llegué al Centro de Salud Salvador Allende. A cincuenta metros de la entrada se encontraba un grupo de guías de un conocido day camp con nombre asiático dándole apoyo a los rezagados. Sin aviso una guía comenzó a hacerme unas señas. Parecía un mánager de tercera base tocándose toda la cara. “¿Qué le pasa a esta gordilinda?”, pensé. No entendía nada. Otro guía tuvo que explicarme: “Quiere que le des un beso”. 

Ni tonto ni perezoso me dispuse a complacer la petición y fue así como le di un besito a la gordilinda en… (se los dejo a su imaginación).

Culminada mi tarea romántica seguí caminando a casa. Una señora en bicicleta me preguntó cuánto tiempo hice y le conté mi historia. “Mejor así, mijo. Si haces menos te destruyes”. “Ni que fuera Terminator”, murmuré. La señora siguió de largo por la avenida. También yo me despedí del Caracas Rock por este año, pensando en el maratón de la CAF y mentalizándome para el entrenamiento que me espera.

Cada carrera tiene una historia distinta y cada corredor una manera de contarla.